Desde que Cabas lanzó su primer disco, bajo su homónimo en el 2002 hasta hoy, sus canciones tienen el calor del trópico y el asfalto de la ciudad. Están curadas con muchas noches de concierto en bares y teatros y también, en largas sesiones de luna llena en las polvorientas calles de perdidos pueblos del Caribe colombiano, como San Basilio de Palenque.
Tocar al lado de nombres como Lenny Kravitz, Miguel Bosé o Shakira le permitió afianzar su sonido y su segundo disco, las guitarras eléctricas y las tamboras conviven con naturalidad y aparece un elemento nuevo: lo sinfónico. Por eso Cabas bebe de todas las fuentes, va de Thelonious Monk, a U2 y de U2 a Lucho Bermúdez. Su cerebro es un hervidero de ritmos que gracias a su educación musical puede poner en el papel y luego ejecutarlos con su banda.
Su tercer álbum 'Puro Cabas' muestra la gran madurez musical de Cabas lo que se evidenca en sus sencillos 'la cadena de oro' e' Incréible' una balda que transporta al oyente a las brisas y calor del mar caribe.
Cumbia, rock, porro, blues, reggae, la paleta musical es amplia y Cabas es atrevido, como lo son los que marchan a la vanguardia. No repite fórmulas ganadoras, eso se lo deja a los otros, los que van atrás suyo. Para este músico colombiano, abrir caminos es la consigna, el éxito llega por extensión.